viernes, 30 de diciembre de 2011

¿Noche de paz?


La gente en los centros comerciales lucían como autómata viendo las vidrieras, los pasillos parecían arterias de un ritmo cardiaco acelerado. El 50% de descuento en ropa femenina en Traki puso en procesión a las mujeres para comprar su estreno navideño.

Yo también me fui a congregar, a buscar alguna percha económica en el “templo de la moda de tercera” de Osmel, pero no me pude calar la penitencia de pasar casi media hora en la cola de los probadores, no soy así de devota.

Las calles de Guayana se agitaron con los pitos desesperados de los conductores frustrados por tanto tráfico. Librerías, jugueterías, panaderías, supermercados, tienda de ropas y de zapatos, todos ellos abarrotados de personas, volviendo a esta tranquila ciudad en un verdadero caos.

¿Qué se celebra hoy?

Mi deseo no es ponerme intensa en cuánto a lo pagano, a lo innecesario, a lo mercantilista de estas fiestas. Yo creo que la razón de estas celebraciones tiene un propósito: recordar el nacimiento Jesús y con ello la hermandad, la caridad, en fin, de motivos altruistas.

No estoy en contra de querer ponerse algo bonito para la ocasión, hacer una comida para compartir con la familia, dar un obsequio como muestra de afecto, sin embargo cuando el verdadero motivo es comer demasiado, embriagarse hasta perder la conciencia, de comprarse un atuendo para sobresalir, de despilfarrar para aparentar, el verdadero motivo de estas fechas se desvirtúa hasta volverse en un pretexto para cometer excesos.

Algunos hasta hacen sus pronósticos, porque se ha vuelto un patrón que un 25 de diciembre o un primero de enero una familia venezolana sea enlutada por un accidente de tránsito o por una riña productor del alcohol, de un niño quemado por fuegos artificiales o incluso de enfermedades que surgieron a raíz de las comelonas navideñas, transformando una “noche de paz”, en una noche de horror.

Sin ánimos de parecer una moralista acérrima, porque yo también me compré mi chaqueta que quizá pertenece a una factoría donde oprimen al obrero y tengo un gorrito de santa que solo usaré en diciembre, me tomé este ratito para reflexionar, total, no me cuesta nada, no me causa indigestión y no pone en peligro mi vida.

¡Felices fiestas!

miércoles, 27 de julio de 2011

Ivan Castro Peña: coleccionista de momentos


Texto: Lesly Martínez

“La pregunta más difícil que me pueden hacer en la vida es a qué me dedico, porque en realidad hago muchas cosas”. Sin embargo desde que Ivan Castro Peña comenzó a hacer fotografía hace 4 años no ha parado hasta ahora, esto luego de incursionar en la producción audiovisual en su país natal Guatemala.

Yo trabajo desde que tengo 11 años. Dejé de estudiar a esa edad, la verdad es que no ponía atención a ninguna de mis clases.

Siempre llamaban a mi mamá para reportarle mi falta de interés por los estudios, tomé la decisión de decirle que lo que yo quería era trabajar, y me fui a una productora de televisión, porque desde niño siempre tuve esa pasión. Mi mamá ya estaba desesperadísima y aunque fue una decisión muy dura y dramática para ella fue lo mejor que pudo haber hecho.

Castro comenzó a trabajar como “recoge cables” en una productora importante de Guatemala, pero a su corta edad se le presentó la oportunidad de operar una cámara de video y posteriormente adquirió experiencia en animación en 3D, pero mucho después conocería una gran pasión por las imágenes estáticas.

Cuando empecé con la fotografía lo hice prácticamente con la peor cámara posible: Kodak Easysharer de 1 megapixel. Comencé por el hecho de que viajaba e iba documentando los viajes y luego una revista me pidió fotografías mías y yo les dije: “No, porque las fotografías no tienen la calidad para su impresión”, y no les importó. Publicaron las fotos y gracias a Dios que recibí bastantes correos. Fue a través de mi página de flickr (www.flickr.com/photos/ivancastroguatemala/) que tuve la oportunidad de darlas a conocer y que las encontraran, eran unas fotos de Cuba.

Inmediatamente Peña comenzó a darle sentido a su pasión por este arte mezclándola con un poco de nacionalismo. Me di cuenta que había un gran vacío en mi país, y es que, a pesar de que existen muchos fotógrafos, sólo había una persona que se había dedicado a fotografiar todas las ciudades de Guatemala, y esta persona ya tenía 60 años tomando fotografías, cada vez que le pedían una foto él sacaba de sus archivos una que había tomado hace 40 años, entonces no había una imagen actual, y me di a la tarea de hacer un presupuesto para recorrer el país, fotografiar volcanes, minas mayas, lagos, iglesias, gente.

Volcán de Agua, Guatemala

¿Qué es lo que disfrutas más de la fotografía?

Me encanta el proceso de tomar una foto, me impresiona todo lo que puedo aprender, todas las puertas que se pueden abrir cuando llevas una cámara en mano, el hecho de que realmente tienes un arma muy fácil de utilizar, que te sirve para comunicar mucho.

Yo diría que la fotografía es uno de los artes más valorados que hay, no a todas las personas le gusta la pintura, no a todas les gusta la escultura, pero la fotografía creo que es algo que llega a cualquier persona.

Cuando vas a tomar un foto ¿qué cosas o elementos consideras antes de realizarla?

He tenido la oportunidad de fotografiar casi toda Latinoamérica, lo hecho siempre con el equipo más sencillo que hay, un par de lentes, una cámara sencilla (Canon 7D), pero de las cosas en las que siempre me fijo es en tener un primer plano, necesito tener algo más de cerca, necesito que mi foto tenga esa tridimensionalidad. Me fijo en la hora del día, no tomo fotos al medio día si es de paisajes, siempre me levanto muy temprano.

“Tomo fotos y por eso soy un fotógrafo” ¿qué opinas de esta afirmación?

Me entristece escuchar de algunos fotógrafos profesionales que para hacer una buena fotografía hay que tener el conocimiento y el equipo adecuado, aunque no lo menosprecio, pero la fotografía es el arte más democrático que existe. Yo te puedo asegurar que por lo menos todos hemos tomado una buena foto, esa que nos da gusto ponerla en Facebook o que todo el mundo nos la felicita. Pero un fotógrafo profesional es alguien que conoce su equipo, que puede lograr lo que quiere, no importa si lo planificó o no, y vive del arte de la fotografía.

¿Quién es un fotógrafo?

Alguien que toma como ingrediente una de las cosas más importante que es la luz. La luz tiene que ver con Dios, con la vida y nosotros aprovechamos ese ingrediente. Es una persona que no es egoísta porque se supone que esas imágenes que tomamos son para compartirlas, es una persona que valora mucho el momento, tanto así que lo quiere guardar.

¿Qué es la fotografía?

Es un instrumento para comunicar algo, para contar algo, es ese arte que cualquiera lo entiende, tiene magia, te transporta, te hace valorar algo que sólo fue un instante.

¿Qué es lo más impresionante que ha hecho una foto tuya?

Una familia norteamericana a través de mis fotografías pudieron mostrarles a sus hijos adoptivos cómo era su país natal (Guatemala). Otra es que hace que la gente viaje mucho a mi país.

La emoción golpea cada palabra cuando este fotógrafo (como lo describe su definición) habla de algo que asegura es su pasión, de cada frase que expresa se puede obtener una filosofía a la hora de practicar este arte que como expresó: “Es fácil de hacer, y hasta fácil de digerir para la gente”.

La Fotocabina

Una foto que te encantaría hacer pero que aún no has podido

Me encantaría fotografiar auroras boreales, por razones geográficas no las he podido hacer.

Un rostro para fotografiar

El más bello es el de la gente común, demostrarle a la gente que es linda, me encanta ir a comunidades indígenas, comunidades africanas y captar la magia que hay en ellos.

Un episodio ideal para fotografiar

Ir al Catatumbo y al Roraima.

Si pudieras estar en otra época ¿Qué momento te hubiese gustado fotografiar?

En el primer vuelo de los hermanos Wraight.

Una foto que te hayas perdido

No puedo decir que no estaba listo, tenía todo cuadrado, sólo era cuestión de hacer click pero lo que estaba viendo era tan impresionante que me quede frio, y era un el volcán haciendo erupción y la luna llena de fondo.

Imágenes te has llevado de Ciudad Guayana

He documentado mucho el agua: Macagua, La Llovizna, Cachamay. También Ciudad Bolívar, ha sido muy variado.

Trabajo publicado por el semanario El Crítico, edición 102 pag. 19

jueves, 14 de julio de 2011

Encontré el vestido


No suelo ir mucho a fiestas ni me arreglo mucho para ir a los centros comerciales a tomar un café. Siempre estoy de parcial a totalmente despeinada, me maquillo de vez en cuando y nunca uso tacones, pero por más que trate de evadir un "templete social" hay casos en los que no puedo, ya sea por un compromiso familiar, amistoso o laboral.


Entonces es ahí cuando entro pánico, angustia y desesperación. Me paseo por mi guardarropa y ya todas las perchas, que datan de 3 o 4 años atrás, las he usado y más de una vez.


Soy mujer y hay cosas que no domino yo, sino mis hormonas femeninas, por lo que NO PUEDO, irreductiblemente, ir con un par de zapatos que no vayan con el vestido y los accesorios. Por ejemplo: tengo unas sandalias negras recien compradas, pero el vestido es azul y me encantaría ponérmelo con unos zapatos rojos, tengo unos zapatos rojos, pero la textura no hace juego con el vestido. Pienso: está bien, usaré las sandalias, pero quiero ponerme medias, y eso tiene que ser con zapatos cerrados, y... nos lo tengo ¡AH!


Pero comprar el vestido, eso sí es un Odisea, Homero se queda corto. Me gustaría que las tallas fueran desde la "S" hasta la "Cuarto Bate", esa última, esa es mi talla. Ah! y me dirán "Pero están las tiendas de tallas grandes", o sea, las tiendas para GORDAS, y debo confesar que después de las arañas, los maniquies de esas tiendan me aterran, son amorfos y hasta tienen cara de tristeza, y la ropa es HORRIBLE, ir a una de esas tiendas es como para que reflexiones: "Quién te manda a jartarse toda ese poco de comida, bien jecho, sufre con estos estampados floreados de colores incombinables, sufre con esta tela de 3era, sufre con esta camisa sin forma, sufre con la vendedora que tiene el tupé de decir: pero te queda bello, sufre marrana".

Las tiendas "normales", venden talla "L", pero para flacas. Debería sincerarse y tener tallas "A" "B" "C", es decir, Anoréxicas, Bulímicas y las que tienen un Cuerpazo.


Total que uno, uno así, rellenito como yo, sale desmoralizado. Pero hay que buscar lo positivo, que no se diga que no me ejercité luego de recorrer las 50 tiendas hasta por fin encontrar el vestido que, no es que ME ENCANTA, pero no está mal y me queda bien...

jueves, 7 de julio de 2011

El arte a flor de piel

Con una historia que data de tiempos neolíticos, el tatuaje es una forma de arte impreso en el cuerpo de manera indeleble.

José Maestracci, tatuador de esta zona, explicó que el tatuaje está comenzando a ser bien recibido en la sociedad y que desde el juez de una corte hasta el guitarrista de una banda de rock llevan su tatuaje con orgullo.



José Maestracci lleva 10 años marcando permanentemente la piel de sus clientes con diseños que éstos prefieran, arte que aprendió de forma empírica, pero que ha ido enriqueciendo con cursos y talleres.


Este tatuador repasa el diseño en un papel especial llamado hectográfico, que permite que el dibujo se adhiera a la piel para luego poder repasarlo con la máquina tatuadora.


La espalda es el sitio escogido donde Jonathan Maestracci, hermano de José, se hará por primera vez un tatuaje; el nombre de su madre.


Luego de colocarse sus guantes, José da los últimos toques técnicos a su máquina tatuadora, le coloca una aguja nueva, la calibra, y la poner a todo motor.


“Pienso que el dolor es mental” dijo Jonathan antes de comenzar la sesión de tuatuaje.



“Me tatúo el nombre de mi madre porque fue la mujer que me enseñó todo lo que sé, la que me ha dado a mor, y su amor nunca se me va a borrar, como este tatuaje”, expresó Jonathan.


Luego de casi 3 horas “Iris Mercedes” reposará permanentemente en la espalda de su hijo, quien quedó satisfecho y complacido con una cicatriz en cursiva y que sin duda es arte.

Es recomendable no tatuar:

- Personas con problemas cardiacos.

- Diabéticos.

- Las personas que tengan mala cicatrización por la tendencia a formar queloides.

- Personas con epilepsia.

- Personas con hemofilia.

- Los lunares, ya que pueden ser cancerígenos.