jueves 14 de julio de 2011

Encontré el vestido


No suelo ir mucho a fiestas ni me arreglo mucho para ir a los centros comerciales a tomar un café. Siempre estoy de parcial a totalmente despeinada, me maquillo de vez en cuando y nunca uso tacones, pero por más que trate de evadir un "templete social" hay casos en los que no puedo, ya sea por un compromiso familiar, amistoso o laboral.


Entonces es ahí cuando entro pánico, angustia y desesperación. Me paseo por mi guardarropa y ya todas las perchas, que datan de 3 o 4 años atrás, las he usado y más de una vez.


Soy mujer y hay cosas que no domino yo, sino mis hormonas femeninas, por lo que NO PUEDO, irreductiblemente, ir con un par de zapatos que no vayan con el vestido y los accesorios. Por ejemplo: tengo unas sandalias negras recien compradas, pero el vestido es azul y me encantaría ponérmelo con unos zapatos rojos, tengo unos zapatos rojos, pero la textura no hace juego con el vestido. Pienso: está bien, usaré las sandalias, pero quiero ponerme medias, y eso tiene que ser con zapatos cerrados, y... nos lo tengo ¡AH!


Pero comprar el vestido, eso sí es un Odisea, Homero se queda corto. Me gustaría que las tallas fueran desde la "S" hasta la "Cuarto Bate", esa última, esa es mi talla. Ah! y me dirán "Pero están las tiendas de tallas grandes", o sea, las tiendas para GORDAS, y debo confesar que después de las arañas, los maniquies de esas tiendan me aterran, son amorfos y hasta tienen cara de tristeza, y la ropa es HORRIBLE, ir a una de esas tiendas es como para que reflexiones: "Quién te manda a jartarse toda ese poco de comida, bien jecho, sufre con estos estampados floreados de colores incombinables, sufre con esta tela de 3era, sufre con esta camisa sin forma, sufre con la vendedora que tiene el tupé de decir: pero te queda bello, sufre marrana".

Las tiendas "normales", venden talla "L", pero para flacas. Debería sincerarse y tener tallas "A" "B" "C", es decir, Anoréxicas, Bulímicas y las que tienen un Cuerpazo.


Total que uno, uno así, rellenito como yo, sale desmoralizado. Pero hay que buscar lo positivo, que no se diga que no me ejercité luego de recorrer las 50 tiendas hasta por fin encontrar el vestido que, no es que ME ENCANTA, pero no está mal y me queda bien...